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El euríbor lleva meses en terrenos próximos a cero o incluso en negativo, beneficiando a quienes tienen sus hipotecas referenciadas a este índice. No es el caso de aquellos con préstamos vinculados al IRPH, que ronda el 2% e incluso ha subido en el último mes.

Imagínese que hace unos años firmó una hipoteca a tipo variable y que desde hace meses ve cómo (pese a las bajadas constantes del euríbor) la cuota que paga cada mes no solo no baja, sino que a veces incluso se encarece. La opción más probable, a la vista de los precedentes, es que en su momento firmase con su entidad bancaria un préstamo hipotecario que contuviera algún tipo de cláusula suelo. Pero esa no es la única opción. También es muy probable que su hipoteca esté vinculada al IRPH, el tipo de referencia que «nunca baja».

Cientos de miles de personas en España (más de 1,3 millones según cálculos de los propios afectados) tienen hoy en día préstamos hipotecarios referenciados al Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH), una de las alternativas más populares al euríbor, y promocionado por las propias entidades y el Gobierno por ser teóricamente más estable que éste. El problema es que según cientos de afectados este índice no solo es más estable, sino que está resultando mucho más caro para los consumidores que lo suscribieron, en la medida que no refleja las caídas (y consiguientes abaratamientos en las cuotas) que sí está reflejando el euríbor.

Frente a un euríbor que lleva desde 2012 en terrenos próximos a cero o incluso en negativo, el índice IRPH ha ido cotizando entre el 3,5% y el 2%

Parte de la «estabilidad» que ofrece el IRPH es, en realidad, su menor sensibilidad a la evolución de los precios reales de los préstamos interbancarios y a la política monetaria del BCE. Es decir, que amortigua de alguna manera las caídas (ver gráfico inferior). A día de hoy, frente a un euríbor que lleva desde 2012 en terrenos próximos a cero o incluso en negativo, el índice IRPH ha ido cotizando entre el 3,5% y el 2%, límite en el que ahora mismo cotiza y al que se resiste a abandonar. Esta ausencia de ahorro estaría suponiendo para los usuarios un sobrecoste estimado en unos 1.200 euros de media, según las organizaciones de afectados.

Tras escándalos como las cláusulas suelo, las preferentes o la deuda subordinada, diversas fuentes apuntan al IRPH como el nuevo gran frente judicial que se ha abierto contra las entidades financieras españolas. No solo hay plataformas organizadas de afectados, sino que también organizaciones en defensa de los consumidores y clientes de banca, así como bufetes de abogados especializados están llevando a cabo campañas más agresivas para movilizar a los posibles afectados por este producto bancario puesto desde hace meses en el disparadero.

«El índice IRPH siempre se ha situado muy por encima del euríbor, con una diferencia de hasta 2,79 puntos alcanzada en septiembre de 2009 y una media de 1,55 puntos por encima durante dicho periodo», explican desde la Plataforma de Afectados, que se queja de la falta de transparencia en la comercialización e información respecto a las condiciones de este índice. Denuncian además que este indicador está «sujeto a manipulación y es opaco; el propio Banco de España ya admitía en 2015 que el IRPH Cajas era susceptible de manipulación», explican.

¿Cómo se calcula el IRPH?

Parte de las mayores críticas contra el uso del IRPH como índice de referencia aluden a su falta de transparencia y al método como se calcula el mismo. A diferencia de otros índices, el IRPH se calcula estableciendo la media (no ponderada) de los tipos de interés ofrecidos por las entidades en sus hipotecas. Es decir, tal y como explican desde la plataforma de afectados, que si hay 99 préstamos con un interés del 1% y un préstamo con un interés del 3%, el IRPH resultante será el 2%. «Esto quiere decir que el IRPH no es la media de lo que pagan los clientes españoles, pues para ello se debería tener en cuenta el número de clientes existentes, sino que es la media de los tipos de interés que ofrecen las entidades, aunque solo las acepte un cliente», aseguran.

El hecho de que funcione de esta manera, sin ponderar, funcionaría como un incentivo (dicen los críticos al IRPH) para ofrecer puntualmente tipos más altos de forma que se pueda arrastrar la media hacia niveles más altos. Es decir, que existe un incentivo claro a la manipulación. Bufetes, plataformas y organizaciones de consumidores ven en este método de cálculo una estafa que perjudica en todo caso a los clientes, y han iniciado desde hace meses una batalla legal que por el momento está decantándose por el lado de los afectados.

Fuentes jurídicas consultadas por apuntan a que el porcentaje de victorias judiciales logradas por los afectados por el IRPH supera el 90% de los casos. Tal y como señalan desde Denuncias Colectivas, «las recientes sentencias parecen inclinarse por la nulidad en base a la falta de transparencia en su comercialización y su desequilibrio contractual, favorable siempre a la entidades de crédito frente a otros índices como son el euríbor. Esta es la tendencia que hace que se pueda producir con el IRPH lo mismo que ha ocurrido con las cláusulas suelo, es decir, una avalancha de reclamaciones con el fin de suprimirlo del contrato y sustituirlo por el euríbor», añaden